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México queda fuera de la cumbre antiterrorismo de izquierda de EE.UU.

El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, convocó a los cancilleres de más de 60 países a una reunión ministerial en Washington para el próximo 15 de julio. El tema en la mesa de trabajo es el resurgimiento del terrorismo transnacional de extrema izquierda. En la lista de invitados no aparece México, lo que marca una parteaguas en la relación bilateral.

La ausencia de México en la invitación no salió de la nada ni fue un descubierto de la chamba. Fuentes del Departamento de Estado señalan que la exclusión responde de forma directa a la postura del gobierno de México respecto a figuras políticas investigadas por la justicia estadounidense. La Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE) implementó un escudo jurídico para evitar que estos personajes sean procesados ​​en tribunales de EE.UU.

El caso que prendió los focos rojos es el de Rubén Rocha Moya, exgobernador de Sinaloa. Estados Unidos emitió una orden de arresto y solicitó su extradición bajo cargos por presuntos vínculos con el narcotráfico. Ante este requerimiento, la SRE no tramitó la petición, sino que reservó el expediente por un período de cinco años, una figura legal que paraliza el proceso de entrega.

La situación se repite con el senador sinaloense Enrique Inzunza Cázarez, también requerido por las autoridades de EE.UU. por los mismos delitos. Inzunza reapareció en redes sociales desde Badiraguato, Sinaloa, lo que generó más fricción diplomática, pues demostró que el legislador goza de libertad de movimiento y protección pese a la orden de captura internacional.

El asunto no se quedó en dos nombres. La cancillería mexicana le metió el mismo freno legal a las solicitudes de extradición de otros nueve políticos y funcionarios de Sinaloa. Esta estrategia consolidó una barrera institucional que la administración estadounidense interpreta como un resguardo a funcionarios con supuestos lazos con el crimen organizado.

La cumbre del 15 de julio buscará articulaciones entre las delegaciones de los 60 países para compartir inteligencia y estrategias contra grupos y gobiernos clasificados bajo la etiqueta de extrema izquierda. Rubio encabeza esta ofensiva diplomática que se enfoca principalmente en el hemisferio occidental, dejando fuera de la mesa a la principal frontera terrestre de EE.UU.

La exclusión de México de un espacio sobre seguridad regional es un golpe a la cooperación tradicional. Históricamente, ambas naciones trabajan de manera conjunta en temas de narcotráfico y seguridad fronteriza. Al dejar fuera a la vecindad, Washington envía un mensaje de distanciamiento respecto a las políticas de justicia y al manejo de las solicitudes de extradición desde Palacio Nacional.

Hasta el momento, desde la SRE no hubo declaraciones oficiales sobre la convocatoria de Rubio ni sobre la falta de invitación. La postura del ejecutivo mexicano se ha mantenido en que la reserva de expedientes es un procedimiento legal válido que respalda la soberanía nacional y garantiza el debido proceso de los ciudadanos mexicanos frente a pedidos extranjeros.

Las negociaciones sobre seguridad y migración entre ambas naciones continúan a través de otros canales. Sin embargo, la pelea por las extradiciones de los políticos sinaloenses quedó en el ojo del huracán. El desarrollo de la cumbre en Washington el próximo 15 de julio confirmará si la grieta diplomática se ensancha o si ambas partes buscan una mesa de diálogo para resolver el diferendo.